mobile.mensajerodelapalabra.com :: Para uso personal solamente. Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización de autor.

mobile.mensajerodelapalabra.com

 

¿Qué relación hay entre el sexo y la felicidad conyugal?

¿Qué relación hay entre el sexo y la felicidad conyugal?

1.- Lectura Bíblica : Proverbios 5: 18-20

2.- Meditación familiar :

Cuando alguien le pregunte qué relación pueden tener la vida sexual de la pareja con la felicidad al interior del matrimonio, lo más probable es que enfrente una disyuntiva muy grande.

Un estudio publicado en Social Psychological and Personality Science, señala que una vez se comienza a practicar sexo al menos una vez a la semana, la felicidad personal y de pareja se estabiliza.

Amy Muise, autora principal del estudio e investigadora sexual de la Universidad de Toronto Mississauga (Canadá), recuerda a las parejas que no tienen que sentir presión por conseguir “un número concreto” de actos sexuales para sentirse gratificados.

Asegura que:
“Por lo general, es importante conservar algún tipo de relación sexual con tu pareja, pero también es importante ser consciente de las expectativas realistas de la vida sexual de cada uno, ya que muchas parejas están ocupadas con el trabajo u otras responsabilidades. Según los resultados de nuestro estudio, practicar sexo regularmente proporciona felicidad, pero no es necesario que las parejas busquen practicarlo con la mayor frecuencia posible”. (Citada en el Huffington Post, edición en español. 23/01/16)
De acuerdo con el análisis realizado entre más de 25 mil personas de ambos sexos, las parejas más felices también eran las que mantenían relaciones sexuales más a menudo. Lo interesante: quienes caían en adulterio, no experimentaban felicidad sino más bien una sensación de vacío.

Concluyen los especialistas que mantener relaciones sexuales una vez a la semana proporciona más felicidad que ganar más dinero. Toman como base preguntas específicas y comparativos hechos con los encuestados.

Muchas de las personas que participaron voluntariamente en el estudio indicaron que a pesar de su intenso trabajo fuera de casa, la responsabilidad de los hijos y ocupaciones extras, encontraban tiempo para tener intimidad con su cónyuge y la actividad les mantenía en alto grado de placidez y estabilidad.

Desconozco cuál sea su situación específica, pero puedo asegurarle que estamos llamados a encontrar plenitud y felicidad cuando la relación es a nivel conyugal. El sexo fuera del matrimonio además de generar estrés y problemas en la relación, no llenará ningún vacío.

El ser más importante en nuestra vida matrimonial, debe ser el cónyuge. Puede que otras personas nos miren o quizá, que algún día surja una tentación. Si es así, debemos rechazarla. A quien debemos prodigar el amor en todas sus formas, es a nuestra pareja.

El rey Salomón fue claro cuando instruyó: “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre. ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, y abrazarás el seno de la extraña?” (Proverbios 5:18-20)

Los cónyuges nos debemos el uno al otro. No solo en amor, que debemos expresar de manera especial y permanente, sino también en la intimidad. No deberíamos negarnos bajo ninguna circunstancia. Es una forma de alimentar la relación.

Sumado a lo anterior, algo muy importante: Jesucristo debe ocupar el primer lugar en nuestra relación. Si es así, dejará de ser rutina para convertirse en una experiencia maravillosa. La vida conyugal no debe ser una carga sino motivo de gozo. Decídase hoy a cambiar en ese aspecto trascendental para la vida de pareja.

Si aun no ha recibido a Jesucristo como Señor y Salvador de su vida, hoy es el día para hacerlo. Permita que Él reine en su corazón y le lleve a nuevos niveles de crecimiento personal, espiritual y familiar. Decídase hoy por Jesús en su corazón.

3.- Oración familiar:

“Mi amado Dios, necesitamos de tu ayuda para crecer a nivel conyugal. Lo reconocemos. Danos la sabiduría necesaria para reconocer cuando hemos fallado, y concédenos la humildad necesaria para pedir perdón cuando hemos ofendido a nuestro cónyuge o a nuestros hijos. Sometemos este día de familia en tus manos. Amén”

4.- Una meta familiar:

En adelante y con ayuda de Dios procuraré estar más pendiente de mi cónyuge en todas las áreas de nuestra vida juntos.


Léanos en bosquejosparasermones.comLéanos en familiassolidas.comLéanos en devocionales.comLéanos en miiglesia.com

IBM-Anuncio