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Pongámonos de acuerdo con el cónyuge

Pongámonos de acuerdo con el cónyuge

1.- Lectura Bíblica: Amos 3:3

2.- Versículo para memorizar:

“¿Pueden dos caminar juntos sin estar de acuerdo adonde van?” (Amos 3.3)

3.- Reflexión en la Palabra de Dios:

Si anhelamos entendimiento en la relación matrimonial es necesario que le concedamos un lugar de relevancia a la sabiduría, con el propósito de saber actuar apropiadamente en el momento oportuno y con las palabras correctas. ¿Por qué razón? Porque los más altos índices de divorcios giran alrededor de dos elementos: el primero, la falta de entendimiento, y el segundo, conflictos de orden económico.

Ahora, llegar al entendimiento es muy importante porque trae paz interior a nuestra vida, nos libera de las tensiones propias de una relación de pareja, ejerce una buena influencia en nuestros hijos, y además, honra y glorifica a Dios como Él lo espera de nosotros como cristianos.

El entendimiento de la pareja parte de reconocer que somos diferentes. Pensamos distinto y— por supuesto— tenemos una perspectiva distinta de la vida.

El autor Michael Catt anota:
El amor nos enseña cómo llegar al mutuo acuerdo, a respetar y apreciar la manera exclusiva de pensar de nuestro cónyuge.” (Michael Catt y Alex Kendrick. “El desafío del amor – Estudio Bíblico”. Lifeway Editores. 2013. EE.UU. Pg. 15)
Uno de los problemas recurrentes en la relación de pareja es que procuramos que prevalezca nuestra forma de pensar. Nos anima el orgullo, la convicción de que solo nosotros tenemos razón. Desconocemos y desestimamos la opinión de nuestra pareja.

¿Está bien que las cosas tomen este curso? Por supuesto que no. Es necesario conciliar, llegar a acuerdos, caminar en una misma dirección. Es un principio que jamás debemos olvidar como pareja y que toma como fundamento en lo que enseñó Dios a través del profeta Amós: “¿Pueden dos caminar juntos sin estar de acuerdo adonde van?” (Amos 3.3)

Entendernos como seres humanos, no ha sido fácil y probablemente nunca lo será. Sólo Dios puede ayudarnos en ese proceso cuando le abrimos las puertas de nuestro hogar y de nuestro corazón. No es imposible, por el contrario, podremos lograrlo si dejamos de lado el orgullo y nos disponemos a llegar a acuerdos.

Los acuerdos parten de una determinación: Conceder la oportunidad de escuchar a mi cónyuge bajo el convencimiento de que no siempre tenemos la razón, y que es posible que nos hayamos equivocado.

Recuerde que si nuestros hijos crecer en un ambiente donde hay diálogo, comprensión y entendimiento, replicarán en su propia relación familiar— cuando la tengan— la disposición a dialogar y concertar. Hoy es el día de hacerlo, con ayuda de Dios.

Si no ha recibido a Jesús como Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga- Ábrale las puertas de su corazón; puedo asegurarle que no se arrepentirá.

4.- Preguntas para el crecimiento personal y espiritual:

a.- ¿Sabemos identificar los malos consejos de quienes se llaman amigos nuestros y que pueden poner en peligro la relación?

b.- ¿A quién debemos acudir en procura de orientación cuando surgen las dificultades?

c.- ¿Podría mencionar alguna escena matrimonial en la que no permitió una mala influencia de personas ajenas a la familia que le aconsejaron en contra de continuar casados?

d.- ¿Cómo podemos aplicar a nuestra relación de pareja lo que nos enseña el Señor Jesús en Mateo 5:13, 14?

e.- ¿Qué nos dificulta llegar a un entendimiento como pareja?


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